06 Abr 2021

EDITORIAL ARRO 4: Comunicación educativa: identidad y transmisión de conocimiento

La educación es la base, es la promesa de progreso, de mejora, es la mejor carta de una sociedad que trata de avanzar. Los centros educativos son, por lo tanto, agentes sociales con una gran responsabilidad, respecto a su microcomunidad educativa y respecto a la comunidad en general. Es más, son instituciones sólidas en las que confiamos día a día para el desarrollo de las generaciones del futuro.

En un contexto en el que los equipos humanos de los centros educativos están más preparados que nunca, en el que el trabajo educativo tiene bases metodológicas firmes avaladas científicamente, todavía nos encontramos con sensaciones que van del desprestigio al desconocimiento de lo que se realiza en universidades, ikastolas, ikastetxes y colegios. Más aún en la sociedad de la información rápida en la que la pausa y la profundidad de los procesos educativos se encuentran un contexto difícil para la explicación. Ante un panorama complejo en el que la diferenciación y la claridad en la transmisión del mensaje son clave, los centros se encuentran ante el reto de comunicar.

Comunicar, además, sin complejos, con la convicción de que la identidad propia de los centros y el proyecto educativo de los mismos dan respuestas sólidas en contextos embarullados y confusos como el actual. Por eso cada vez más centros creen en la necesidad de la comunicación y apuestan por equipos de profesionales que ejecutan estrategias de comunicación completas y adaptadas a las diferentes realidades. Hay que transmitir lo que se hace, dar seguridad y confianza a las familias y hacerlas partícipes de las emociones que se viven día a día en los centros.

La comunicación es, en definitiva, transmisión de información y conocimiento. En el contexto de la sociedad de la información, las personas quieren, más que nunca, conocer y entender ante la avalancha informativa superficial e inasumible. Ante ello, la comunicación de los centros educativos ha de ser clara y sólida, contar con unos objetivos bien definidos. Hay que contar los porqués y los cómos, apostar por las 5Ws del periodismo tradicional. A través de los nuevos  modelos de comunicación, las madres y padres por fin pueden ver lo que ocurre en las aulas, transmitiendo los centros claridad y transparencia.

La comunidad educativa va a ser el destinatario principal, pero no podemos olvidar la cohesión interna que genera una estrategia de comunicación bien diseñada. El sentido de pertenencia, de seguridad y de equipo que transmiten los mensajes tiene un impacto decisivo en los y las trabajadoras de los centros. Para ello hay muchas herramientas, como los pujantes podcast (tema ya tratado en el editorial ARRO) en los que, por ejemplo, miembros del profesorado tienen la oportunidad de expresarse y de sentirse aún más partícipes del proyecto educativo.

Los centros han de hacer una apuesta decidida, confiando en la identidad y el modelo propio, transmitiendo seguridad y profundidad a través de contenidos elaborados y creyendo en las emociones como elemento imprescindible en la transmisión. Las posibilidades en cuanto a formato son más amplias que nunca (redes sociales, noticias, vídeos, podcast…), pero la clave está en definir con precisión y creatividad una forma eficiente y propia de comunicar. Para ello, análisis y ejecución a través de un equipo de profesionales experto y comprometido.

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